2 de febrero de 2007

Capítulo 3:

Luna llena.

La lista de invitados contiene algunos nombres interesantes. Entre otros miembros Toreador y Ventrue, a la fiesta organizada por el Toreador Ricardo acudieron el Toreador Nicodemo, los Primogénitos Toreador (Amadeo), Nosferatu (Bargiel), Trémere (Nell) y Malkavian (Victor junto con Drusila y Tragaldabas), y algunos otros invitados destacados como la Ventrue Isabel. Además, pese a no estar entre los invitados, Bargiel recuerda la presencia atrayente y casi hipnótica de una persona, aunque se confiesa incapaz de describirla o recordar su rostro.

Desconcertada con la reunión con el Primogénito Nosferatu de la noche anterior, Christine llama a Noa para ponerla al día: quizá ella fuera capaz de descubrir algo sobre la limusina negra (aparentemente normal y corriente) en la que su Sire, Anne, se marchó de la estación, y el coche negro que Gaviota le describió a Loui, en el que supuestamente Amadeo montó antes de desaparecer, mientras Loui y ella acuden a la fiesta Toreador, alegrándole aún más si cabe la noche a Noa, que no tiene ninguna intención de mezclarse con la elite Toreador si puede evitarlo.

Encantada de atender este encargo en la tranquilidad de su hogar, Noa no tarda en llamar al Magnate del sector transportes que presuntamente se había citado con el Caitiff Carlo dos meses antes, intentando matar dos pájaros de un tiro, consciente de que es suya la más prestigiosa empresa de alquiler de automóviles de la ciudad. Para su sorpresa, la limusina blanca de noches atrás también le pertenece, así como las tres únicas limusinas negras de toda la ciudad, más una gris. En un desesperado intento por conseguir revisarlas, Noa se inventa un hipotético certamen de estos enormes automóviles, y logra convencerle de que quisiera encargarse personalmente de su puesta a punto de forma totalmente gratuita, a lo que el Magnate accede encantado debido al posible beneficio para su propia empresa.
Al preguntarle por Carlo, sin embargo, Noa nota su desconcierto y nerviosismo, y a base de inventarse una supuesta competencia desleal por parte del Caitiff consigue enterarse de que realmente si se conocen, pero sin lograr aclarar hasta que punto. Satisfecha pese a todo de los resultados de esta primera llamada (por no agobiar a los mortales, ya se sabe), y mientras espera a las limusinas, Noa decide ocuparse del Chevrolet del que presuntamente Laura había ido a buscar unas piezas la noche anterior, aunque para su sorpresa ya no está allí pese a no haberle puesto las manos encima y a no recordar haberlo visto. Por desgracia la documentación cumplimentada por Laura acredita su presencia, su reparación y su entrega correctas, lo cual la desconcierta aún más.
Por no preocuparse y no preocupar a Laura, cambia de objetivo y revisa las limusinas a su llegada, sin hallar absolutamente nada que pueda aportarles pistas sobre Anne. Resignada, cubre dos fichas técnicas con todos los datos, tanto por rutina como para tener una referencia en un futuro próximo, mientras anota mentalmente que debería volver a llamar al Magnate a una hora lo más temprana posible para intentar retener las limusinas e investigarlas más a fondo.

Mientras tanto, Ineri recibe una llamada de Víctor, que pretende colarla en la fiesta Toreador como su “secretaria”, para que investigue los sucesos y se encuentre con un Toreador que “puede ayudarla” y había estado presente en la fiesta anterior. Christine, que había llegado un rato antes junto a Loui, y en venganza por el robo de números noches atrás por parte de la Malkavian, denuncia su presencia a Ricardo, que sin embargo se encuentra con la aprobación por parte de Víctor de la presencia de la joven, que intenta interrogar al Toreador. Este, tras responder a un par de preguntas mecánicamente, acaba por alejarse de la Malkavian, quien llena de rencor por Christine acaba cediéndole el trabajo del interrogatorio a Drusila, mucho más eficiente en estas labores.
Mientras Víctor entretiene a todo el mundo con un espectáculo ilusionístico, y Loui se entretiene entre los invitados preguntando por su Amo, a cuyas preguntas ni el Primogénito Nosferatu puede responder, Christine le pregunta a Ricardo si conoce a la misteriosa presencia que por lo visto acudió a la fiesta anterior, pese a que no le puede aportar más información.
Como buen anfitrión, Ricardo la invita a ver su colección privada de arte, entre cuyas obras se encuentra un protegidísimo retrato de una hermosísima mujer (conocidísima para Christine, pues parece el retrato de nada más y nada menos que la mujer de sus sueños), pintando con sangre por un Malkavian francés. Ricardo, satisfecho por la impresión que el retrato causa en Christine, la invita a seguir observando el resto de la colección, aunque guarda sobre seguro aquella obra en concreto antes de volver a la fiesta a ocuparse del resto de sus invitados.

Una pequeña escultura, con unas complicadas y complejas tallas, atrae la atención de Christine, obligándola a olvidar la obra anterior: por algún extraño motivo, necesita poseer esa obra en concreto, y lo necesita en aquel momento. Presa de la emoción, intenta averiguar si el lugar esta vigilado por cámaras y la breve inspección del lugar parece satisfacerla. Pese a todo, y en contra de sus más arraigados deseos, algo dentro de ella le dice que hacerlo será un suicidio, y abandona el lugar antes de llegar a tocar la delicada talla, volviendo a la fiesta poco antes de que esta termine, sin poder apartar de su mente la obsesiva idea de que tenía que haber cogido la pieza aún a riesgo de dejarse las manos… o algo peor. En medio de aquel caos emocional, ella y Loui regresan a casa al finalizar la fiesta, sin conseguir que la investigación, una vez más, avance lo más mínimo...

26 de enero de 2007

Capítulo 2:

Una llamada del Senescal reune a todos los vampiros de la ciudad en el Eliseo: el Príncipe, tras encargar al grupo la investigación de las desapariciones, ha convocado un concilio en la ciudad para informar a todos los clanes de la situación y solicitar la colaboración de todos.

Sin demora posible, el grupo se encuentra en el Eliseo, que a una hora tan temprana y como excepción, se encuentra abarrotado de vástagos, incluidos los más importantes de la ciudad. Ineri, que no sabe muy bien si acercarse al grupo o no, acaba evitandolo al ver a Laura y a Noa juntas, recordando la animadversión que siente Laura por ella. Sin motivo aparente para los presentes, saca una de sus enciclopedias y empieza a darse de cabezados contra ella. Se interumpe al ver pasar, disimuladamente, al Señor X, su sire, que se aleja disimuladamente de la multitud. Antes de poder preguntarse adónde se dirigia, Drusilla se acerca a ella y la abraza un momento, antes de marcharse tamiben para ocupar su lugar junto a Victor.
Mientras tanto, Ricardo, un polifacético Toreador, se acerca a Christine para invitarla formalmente a la fiesta que va a organizar para la semana siguiente, e incluye al pequeño Louis (más que acostumbrado a este tipo de fiestas) a unirse a ellos.

Al poco rato Marcus entra y se dirige hacia un estrado, desde donde se dirige a la multitud reunida con claridad y contundencia: los dos Caitiff desaparecidos, Carlo y Shelly eran dos trandes videntes que resultaban muy utiles a la comunidad, por lo cual suponen una grave perdida. Un espía Nosferatu no desaparece así por que sí y la desaparición del Primogénito Toreador es un asunto muy grave. Pese al politiqueo y los conflictos de la sociedad vampírica local, es necesario que todos los clanes ayuden en la medida de sus posibilidades en solucionar tan espinoso asunto, a cambio evidentemente de una jugosa recompensa.

Ineri, aún espantada por la reacción de Laura la noche anterior cuando fueron a por el 600, se aleja del grupo mientras se da de cabezazos con una de sus enciclopeidas. El Concilio no le hace ni pizca de gracia debido al aumento de la competencia por la recompensa del Príncipe y decide darse prisa en solucionar el caso antes de que alguien se le adelante.
Cuenta además con la ayuda de Víctor, que no duda en ofrecerle su ayuda económica (transforma unos trozos de papel en billetes de 50€) y cuanta información dispone (como la sospecha de que la Euforia previa a las desapariciones podría estar relacionada con “alguien” en vez de “algo”) para que lo consiga.

Mientras tanto, Noa procura tener su trabajo real al día: las limusinas no se arreglan solas, y aunque Loui pretenda registrarla de arriba abajo, Christine le babee los cristales y Laura se pase la noche evitando que Ineri les destroce el local en pro de la curiosidad Malkavian, Noa no tiene más remedio que perder algunas horas intentando repararla antes de poder unirse al grupo en el registro de la guarida de Shelly.
Así pues, Christine, Loui e Ineri, junto a Neil, investigan el cubículo de la Caitiff, tras un “apretado” encuentro con los Brujah skin de la zona, que no quieren perderse la fiesta. Sin embargo, poco queda por ver, pues parece que la guarida ya ha sido visitada y de forma muy poco decorosa. Pese a todo, el grupo consigue encontrar la agenda de la Caitiff y un rastro de una sustancia desagradable y extraña en el marco de una de las puertas, de la que tanto Neil como Christine toman muestras para averiguar de que se trata. Al inspeccionar la agenda, la visita a la Mansión Malkavian se hace inevitable: Shelly parecía haberse vuelto loca en sus últimas anotaciones, y quizá solo Víctor pudiera descifrar algo.

Y sin embargo la investigación parece no avanzar a la vez que se dispara en un ritmo frenético. Un extraño e impactante sueño sacude a Christine, en una visión poco clara y casi perturbadora: una mujer hipnóticamente atrayente y hermosa en una discoteca desconocida la “llama” y la atrae hasta ella, despertándola súbitamente tras el primer encuentro.
Víctor, madrugador y oportuno como pocos, avisa al grupo para que acudan a la Mansión: tiene información sobre la agenda. Una segunda llamada incomoda a Christine: Bargiel, el primogénito Nosferatu, también tiene información, y parece sinceramente desconcertado cuando Christine le confiesa que tienen una cita previa con Víctor y que ya aparecerán.
El malkavian, sin embargo, no podía ser más claro y conciso: la paranoia creciente de la Caitiff revela una presencia cada vez más cercana de algo no necesariamente malévolo pero que la lleva a encerrarse hasta escribir su último cometario: “Ya están aquí. Por favor que alguien me ayude”, aunque ni él mismo puede llegar a precisar de que puede tratarse.
Tras la reunión, y ante la inminencia de su encuentro con Bargiel, Christine se apresura a concertar una cita a solas con Noa, inventándose una excusa barata para dejar a Loui y a Ineri en su propio piso durante un rato, acudiendo de inmediato a su lado para comentarle la impresión de que, quizá, tendrían una sorpresa en la Guarida de Bargiel y que quizá fuera necesario tener los ojos bien abiertos. Inevitablemente tentada, Ineri no duda en registrar la casa y hacerse con un cuarto de la agenda personal de la Toreador (ya se sabe, los números de teléfono la pierden xD), y no más por que un Ghoul se lo impidió, lo cual interrumpe definitivamente la furtiva reunión entre ellas.
Reunido el grupo de nuevo, como si no hubiera habido tal reunión, acuden a ver al Primogénito Nosferatu, escondido en uno de sus múltiples rincones subterráneos. Bargiel, indignado al parecer con la falta de atención para con su espía, solo quiere comentarles una posible vía de investigación, un detalle que no hizo público en el Concilio: días antes de su desaparición, aparte de la Euforia, su espía había cambiado su zona habitual por una mucho más inusual, las discotecas Toreador.

Y de nuevo, nada parece encajar.

Como quien no quiere la cosa, Ineri les comenta que la noche anterior en el taller de Laura, a ella le había parecido ver “algo” en un rincón, pero Laura no la había dejado acabar de investigar.
Una rápida llamada a Neil les recuerda que la muestra de la sustancia desagradable sigue en el bolso de Christine sin analizar, y Neil aún no tiene resultados concluyentes. Así pues, parece ser que una segunda opinión no les vendrá mal, lo que desencadena una nueva visita a la mansión Malkavian por segunda vez aquella noche, pues probablemente Víctor sea la persona con más acceso a los laboratorios de la ciudad, de cualquiera de sus instituciones médicas.
Drusila, fluctuante como siempre, se cruza con ellos en el pasillo y percibe el olor de la muestra, aunque huye nuevamente tras olerla de más de cerca, de la misma forma que huyó del Tarot, sin aclararle nada al grupo. Víctor, mientras juega con Loui y una legión de duendes, promete investigar la muestra y facilitarles el resultado cuanto antes.
Antes de marcharse, y en privado, Ineri le comenta la indignación del Primogénito Nosferatu ante el posible “vacío” para con su espía.

La noche ha resultado agotadora para todo el grupo, pero nada parece dispuesto a ser como debiera. De vuelta a su taller esperando encontrarse con las protestas de su Sire, Noa no puede evitar desconcertarse ante la inusual alegría de Laura, que aunque no puede borrar la sonrisa de oreja a oreja, afirma no haber ocurrido nada fuera de lo común.

Un nuevo sueño, más vívido, más nítido y más cercano, vuelve a sacudir a Christine, que reencuentra a la presencia de la discoteca esta vez acercándose, hasta encontrarla al otro lado de la ventana, apenas a unos metros de ella, desvaneciéndose de nuevo al intentar establecer contacto. Desconcertada y sumida en una preocupación incapaz de explicar, tira de agenda para averiguar cual es esa discoteca, resuelta a encontrarle un significado aquellos sueños. Para su sorpresa, la discoteca se llama “Pesadilla”, y está en territorio Brujah.

La noche se vuelve caótica y desconcertante a partir de entonces: apenas segundos después, Christine recibe una llamada de uno de los toreadores de la ciudad, “Aaron X”, enterándose de que Ineri anda aprovechando sus contactos para investigar por su cuenta sobre el asunto del Nosferatu errante. Enfurecida con Ineri y hasta cierto punto asustada, acaba acudiendo a Noa para que la acompañe a la “Pesadilla”, pero Neil interrumpe la llamada para informar de que la sustancia era sangre de vástago con alguna otra potinga, aunque aún no ha averiguado el que.

Noa, preocupada por Laura que sigue de un humor extrañamente benigno pero que no parece dispuesta a tomar precauciones de más, accede a acompañarla siempre que esperen a su Sire, que además conoce mejor el terreno.

Ineri, a la que el discurso de Christine ni le va ni le viene y solo piensa en como seguir tirando de agenda sin que se note recibe la visita de Drusila la cual le cuenta sus visones acerca de los dos Caitiff: la tirada de Tarot le reveló a Carlo lo que le estaba a punto de ocurrir, fuera lo que fuera, mientras que la sustancia que encontraron en la guarida de Shelly es algo “malo y perverso”.

Y el inocente de Loui reclama la presencia, una vez más, de la gaviota, que esta vez aparece con su novia cuerva, y que sigue sin noticias: lo único extraño pasó antes de que Amadeo desapareciera, y ni siquiera fue extraño: Gaviota lo vio subir a un gran coche negro la noche de su desaparición.

El grupo se reúne de nuevo en el Taller de Noa, donde tras la llamada de Víctor acaban organizándose para cubrir las dos únicas pistas que de momento están abiertas: la sustancia extraña y los sueños de Christine. Ineri, tras informar sobre la visita de Drusila al grupo, acaba marchándose a la Mansión Malkavian con Loui para acudir a la cita con Víctor, mientras que Christine, junto a Noa y Laura (tan celosa por la presencia de la Toreador como inexplicablemente feliz) acuden al “Pesadilla” para investigar allí.
Muy a pesar de Christine, nada hay en el local que la lleve hasta la presencia con la que soñó: no hay nada extraño aquellos días, nadie conoce a la supuesta chica y no parece haber nada especial en la zona del encuentro. El barman, un ghoul de uno de los skins, no ha oído hablar de ella, aunque comenta la presencia de “gente atrayente” mucho atrás, por la época en la que abrazaron a Noa. Desconcertada, Christine activa Auspex 2 para intentar descubrir algo, por nimio que sea, pero lo único extraño es que allí no hay más vampiros que ellas, en una época en que el negocio parece ir de capa caída… y en que la moda ha cambiado respecto a lo que ella había soñado.

Al salir del local, Christine descubre las llamadas perdidas de Ineri y de Bargiel y decide llamar al segundo: tiene la lista de invitados prometida y, además, información sobre su Sire desaparecida. Ante tal conmoción, olvida llamar a Ineri, que se presenta en el taller a toda prisa ante la inminencia del amanecer con Loui, que por petición de Christine pasará la noche con Noa y Laura, por pura precaución.

Para su sorpresa, no es un sueño lo que despierta a Christine a la noche siguiente, sino la llamada furiosa del Príncipe que siente y hace saber transgredidas sus órdenes. Desconcertada por la velocidad de información del Príncipe y por el motivo de la amonestación, acaba presentándose en el Eliseo con el gangrel para ofrecer explicaciones que no convencen al Príncipe, que insiste en su demanda: Loui debe permanecer bajo su única y exclusiva tutela hasta que Amadeo aparezca. En un intento por complacerle, Christine pone al día al Príncipe sobre la investigación, aunque este tampoco parece muy emocionado por la falta de resultados.

Tras tan traumática reunión, y casi por inercia, Christine y Loui acudieron a la cita con Bargiel, que finalmente les entrega una lista de invitados, por si les pudiera ser de utilidad, mientras informa a la Toreador de que el espía desaparecido cubría, precisamente, la zona de la estación, por lo que la información es imprecisa y parcial. Sin embargo, su Sire sí viajó en ese tren y llegó a la ciudad, subiendo en una limusina negra antes de alejarse de la zona. Y en ese preciso momento, algo ahuyentó a las ratas que desde hace algunas noches evitan la zona…

(Experiencia: 3 puntos.)

19 de enero de 2007

Capítulo 1:

Loui, un joven gangrel, mascota del Primogénito Toreador, lleva dos noches solo. Amadeo se marchó sin decir a donde y desde entonces no se le ha vuelto a ver. Es la última de una serie de desapariciones que finalmente preocupan al Príncipe, que está interesado en investigar los sucesos. Christine, amante de Amadeo, acompañada por Loui, se dirige al Eliseo para dar parte de la desaparición del Primogénito, encontrándose con Noa e Ineri, las cuales habían sido llamadas para investigar estos sucesos por el Príncipe Marcus y el Primogénito Malkavian, Víctor.

La reunión con el Príncipe les revela que son cuatro los desaparecidos (conocidos) hasta la fecha: dos Caitiff con fama de videntes, un espía Nosferatu y el Primogénito toreador. Dado que todos los implicados están obligados, de una forma u otra en la investigación, el Príncipe no tiene reparo alguno en encargarles que reúnan cuanto antes toda la información posible, pues sin duda es una situación totalmente atípica y anormal.
El último caso, el más escandaloso sin duda, se dio apenas un par de noches atrás, después de una fiesta Toreador a la que el primogénito había sido anfitrión, y tras la cual había abandonado su casa (aparentemente muy contento), pidiéndole al pequeño Loui que no le esperara despierto.

Debido a esta asociación inesperada en la que el Joven Gangrel queda al cuidado de la Toreador Christine por orden del Príncipe, el grupo recién formado se reúne en el bar del Eliseo para planificar que van a hacer. El solícito camarero, Roger, atiende con presteza sus dudas sobre el tema, si bien no tiene más información de la que el mismo Príncipe les había proporcionado. Ineri, mientras intenta vender sus enciclopedias al camarero y a Louis y se va haciendo con cuantos teléfonos le es posible, cae en la cuenta, entonces, de que uno de los Caitiff le es conocido, pues se trata nada más y nada menos que de su mejor cliente: Carlo, un renombrado vidente, abriendo así la primera vía de investigación.

El grupo se dirige a la guarida del Primogénito Nosferatu, fuente primera de información en el Mundo de Tinieblas, para conseguir algo más que investigar. Bargiel, que vive en los sótanos de una vieja depuradora en las afueras de la ciudad, los recibe desde las sombras de una de sus múltiples salas, encantando al parecer de coincidir con el pequeño Gangrel que tan desvalido parece sin su Amo.
Por desgracia, el Primogénito Nosferatu no tiene intención de compartir datos que no sean concluyentes, pese a que promete conseguirles la lista de invitados de la última (de las muchas en los últimos tiempos) fiestas a la que acudió Amadeo la noche de su desaparición. Aunque poca, toda información es bienvenida, y el grupo se retira a descansar tras tan ardua noche de trabajo.

Nada más despertarse a la noche siguiente, Noa recibe en su taller una visita inesperada: un chofer, al parecer bastante fastidiado con el asunto, necesita que Noa le revise una enorme y preciosa limusina blanca, que al parecer no tira del todo bien. Tras guardar la limusina en el taller y tomarle los datos al conductor, Noa se percata de que Christine ha estado llamado para quedar de nuevo y continuar con la investigación, pese a lo tentador que le resulta a la Toreador la presencia de la limusina en el Taller de Noa.
Finalmente, el grupo al completo se reune en el Loft de Christine, donde a base de llamadas intentan averiguar algunos datos más (como por ejemplo que una obra de arte en la que Christine estaba fuertemente interesada va a ser subastada y que habrá una nueva fiesta en siete días). Intentando conseguir algo de tranquilidad entre los intentos de Ineri por convencer a Christine para que le compre una enciclopedia infantil a Louis (consiguiéndolo finalmente), Noa y Christine mandan a Ineri al Eliseo, en un seiscientos del taller de Noa (lo cual además le vale a Ineri la enemistad eterna de Laura). Momentos después de deshacerse de ella, se dan cuenta gracias a Louis que ella era la única que conocía el paradero del Caitiff, única pista que les queda por seguir en aquel momento.

Ineri, mientras tanto, acude al Eliseo y de allí a la Mansión Malkavian para intentar hablar con Víctor. En plena marcha, su móvil empieza a sonar: se trata de Christine, que necesita conocer el paradero de Carlo para seguir investigando allí. Tras indicarles el lugar donde encontrar al Caitiff (el almacén número 27 del puerto de la Ciudad, vieja sucursal de Pescanova) cuelga rápidamente su aparato, pero la llamada atrae la atención de una patrulla de policía, que pretende multarla por utilizar el móvil mientras conduce, pero Ineri consigue sobornar al policía a base de enciclopedias para que no le ponga una multa (y guardándose de paso su número de teléfono).
Al llegar a la Mansión Malkavian, sin embargo, y después de concoer a Tragaldabas, una especie de lacayo, a la única vampiro que encuentra es a la protegida del Primogénito, Drusilla, que no tiene ni idea de donde se encuentra Víctor. A falta de otras opciones se la lleva con ella al puerto, para reunirse con el resto del grupo, maravillando a Drusilla con el juego de luces de los intermitentes...

Tras recibir la información Noa, Louis y Christine, van al almacén del puerto y se encuentran allí con con Neil, un oportuno y al parecer servicial Caitiff que no solo conocía a Carlo, sino que les confirma que hace cuatro meses que desapareció al igual que la otra Caitiff, Shelly, cuyo refugio estaba en el centro, en la zona Brujah. Dado que Chistine no nota en Neil nada extraño, entran en el almacén con él y empiezan a explorarlo, pese a que lo único interesante allí parece ser el despacho superior.
Noa, en un intento por ser precavida, intenta abrir la puerta del despacho con sus ganzúas, pero la mirada atónita y desafiante de Neil hace que finalmente la reviente, echando por los suelos la mesa que había en el interior y desparramando un montón de cartas de tarot por el suelo que había encima, las cuales se apresura en recoger para que nadie vea el estropicio.
El resto del grupo sube al despacho y lo revisan de cabo a rabo, pero no parece haber nada interesante allí...

La llegada de Ineri y Drusilla hace que la investigación del lugar se vuelva más sencilla y reveladora. Drusilla, con su poder de percepción, además de un montón de detalles escabrosos sobre el pescado que allí se troceaba, resulta vital para descubrir los secretos del despacho de Carlo.
Ineri encuentra, en una de las estanterias la más completa colección de su enciclopedia nunca vendida. Sorprendida, observa que está autografiada por su propio Sire y no duda en llamarle para aclarar aquellas rúbricas. Sin embargo el Señor X, con sus líneas no seguras, solo le pide que vaya a ver el almacén de colchones, al parecer muy sospechoso para él.

Drusilla, atraída por las cartas del tarot que Noa mantiene en su mano mientras explora el resto de la estancia, toma los naipes con delicadeza y los revisa uno por uno bajo la atenta mirada de Loui, hasta llegar a alguno en concreto que la hace entrar en un estado de shock repentino, dejando caer la bajara y pidiendo a gritos que la saquen de allí, antes de salir a la carrera, perseguida por Ineri que no duda en llevársela de vuelta a la Mansión (consiguiendo que Víctor planee desollarla por llevársela y devolverla en aquel estado).

Bajo las cartas caídas, unas tablas sueltas llaman la atención del grupo, bajo las cuales localizan la agenda de Carlo. En ella, reflejadas con claridad y sencillez, hay referencias a una futura cita con Anne, la Sire de Christine que presuntamente había llegado la pasada noche a la ciudad en un tren directo desde París, a dos semanas vista y antiguas citas del Primogénito Toreador con el vidente, entre otros nombres igualmente comprometidos, entre ellos un importante magnate del sector transportes que a Noa le resulta muy familiar.

Al volver Ineri, sin nueva información que aportarles, el grupo decide que es mejor marcharse a descansar por el momento. Christine decide quedarse la agenda de Carlo por si les fuera de ayuda en un futuro, y al bajar las escaleras Noa percibe, a lo lejos, un movimiento extraño tras unas cajas. Loui, con su olfato, descubre la presencia reciente de una rata que parecía estar espiándoles...

(Experiencia: 3 puntos.)

Introducción: Problemas en la Ciudad...

Una muchacha joven y uniformada descuelga su móvil casi antes de que este empiece a sonar. No le da tiempo a presentarse; una voz de hombre la urge a ir al Eliseo para hablar con Víctor, argumentando que la línea no es segura y no puede decirle más. Eso sí, que se olvide de llevar mercancía. "Hay cosas más urgentes que atender, los clientes pueden esperar". Antes de poder abrir la boca la línea se ha cortado y ella frunce el ceño. “Malkavians”, - Piensa. – “Están todos locos… y mi Sire más que ninguno…
Sin embargo, ya que no tiene nada mejor que hacer, se marcha hacia el Eliseo de la ciudad, dejando a regañadientes la bolsa que siempre la acompaña pero asegurándose de llevar el móvil. Quien sabe si puede encontrar a algún cliente potencial en tan importante lugar…

Un joven Gangrel pasea arriba y abajo en su casa, rodeado de ghouls que no dudan en atenderle pero que no le obedecen, y ni uno ni los otros saben donde se encuentra su Amo. Louis, preocupado e intranquilo, no puede evitar ir de un lado para otro preguntando cuando volverá Amadeo, mirando repetidamente por la ventana desde hace dos noches por si apareciera, intentando ignorar la sensación de hambre que se empieza a despertar en su pequeño cuerpo de niño. Nunca antes le habían dejado tanto tiempo solo y está asustado.

Suena un teléfono no muy lejos de allí, en lo que aparentemente no es más que un taller normal y corriente. Una joven pálida y corpulenta responde a la llamada con rapidez, presentándose como Laura, pero interrumpe la presentación del Taller a media frase y escucha con atención. Asiente un par de veces y cuelga con el ceño fruncido.
Resignada, se acerca a otra joven que parece muy entretenida con medio cuerpo dentro del capó de un coche, pero que la mira en el acto al detenerse a su lado. Laura no puede evitar una sonrisa al ver la cara llena de grasa de Noa, pero la informa con seriedad de que el Príncipe quiere que acuda al Eliseo. Noa sabe, porque conoce a su Sire casi mejor que a ella misma, lo poco que le gustan a Laura aquellos encargos, y hace lo posible por quitarle hierro al asunto mientras se prepara para marcharse. Se besan con pasión (una pasión imposible de aplacar, propia del clan Brujah) y Noa promete volver cuanto antes en el momento de subirse a la moto para acudir a la cita.

Christine no puede creerlo: ni una llamada, ni un solo mensaje, absolutamente nada para disculparse por dejarla plantada. ¿Qué se había creído aquel Primogénito engreído? ¿Qué podía acostarse con ella cuando le viniera en gana y dejarla plantada sin ni una sola palabra? Aún no daba crédito a que el Primogénito Toreador, su propio Clan, fuera capaz de una ofensa similar con su amante. Y encima hacía demasiados días que no sabía nada de Anne... ¿Es que todo el mundo estaba en su maldita contra?
Mil y una formas de venganza se le cruzaban por la mente mientras conducía hacia su Mansión para decirle cuatro cosas bien dichas, pues esperaba que al menos le quedara la decencia suficiente como para no rechazar una visita personal…

Sin embargo, es el joven gangrel quien abre la puerta y se abalanza sobre ella, desconsolado, preguntando una y otra vez donde está su Amo, Amadeo, el Primogénito Toreador, que lo ha dejado solo durante dos noches. Desconcertada y hasta cierto punto asustada, Christine toma al hambriento chiquillo y se lo lleva con ella al Eliseo: hay que avisar al Príncipe.

10 de enero de 2007

Vástagos de la Ciudad: El Príncipe y la Primogenitura.

Como en toda Ciudad controlada por la Camarilla, la Sociedad Vampírica se rige de algún modo alrededor del Príncipe y su Primogenitura. Es importante, por lo tanto, presentar a sus miembros:

El Príncipe:


Su nombre es Marcus, y pertenece al Clan Ventrue. Su mirada autoritaria y su actitud severa se ha ganado el respeto de la Primogenitura, en la cual se apoya y basa para controlar la ciudad y defender la Mascarada.
Debido a las desapariciones, formará rápidamente una cuadrilla de investigación, conformada por nuestros protagonistas.

Los Primogénitos:

Amadeo, Primogénito Toreador.

Refinado y sofisticado, Amadeo es uno de los mayores exponentes de su Clan. Renombrado crítico de arte y famoso por ello tanto en la sociedad vampírica como en la sociedad mortal, goza de las fiestas que él mismo organiza o a las que es invitado como el que más.
Su Mansión se encuentra en pleno centro de la Ciudad, cerca del Eliseo, un enorme Loft del más puro lujo y comodidad. Cuenta con varios gohuls a su servicio.

Bargiel, Primogénito Nosferatu.

Más feo que Picio y con una forma de ser que irritaría a las mismas paredes, Bargiel es sin duda un vástago singular. Como cabeza de su clan dispone de información sobre casi cualquier tema de la ciudad, y la que no tiene sabe como conseguirla, aunque generalmente su ayuda siempre tenga un precio.
Su Guarida, pues no tiene otro nombre, está situada a la afueras, en una vieja depuradora de aguas que da acceso a las profundas cloacas de la Ciudad.


Clive, Primogénito Ventrue.










Nell, Primogénita Trémere.

Tan ocultista y misteriosa como su propio Clan, Nell no suele dejarse ver demasiado ni por el Eliseo ni por ningún otro lugar que no sea la Capilla, aunque nadie cuestiona su fidelidad hacia el Príncipe.
La Capilla Trémere, convenientemente instalada en las viejas ruinas de una Iglesia Católica a las afueras de la ciudad, es uno de esos misteriosos lugares que todos los vástagos se esfuerzan por evitar...


Paolo, Primogénito Brujah.









Víctor, Primogénito Malkavian.

Bromista y de carácter alegre, Víctor esconde en su personalidad más de lo que nunca nadie podría llegar a sospechar. Muy poderoso en la ciudad, con una gran influencia en el Príncipe y con muchísimos recursos a su disposición, es quizá uno de los primogénitos más destacados.
Su mansión, un gran caserón de las afueras, tiene más aspecto de casa encantada que de otra cosa, aunque posiblemente sea exactamente como Víctor desea.


Alexander, Vocal Gangrel.

Aunque su Clan se considera Independiente, en la Ciudad los Gangrel son bien recibidos, por lo que Marcus suele contar con la más que predispuesta colaboración de Alexander para cuanto necesite.
Al igual que la mayoría de los suyos, Alexander vive en la Reserva Forestal de la Ciudad, donde tiene un acogedor refugio de madera.